Su fecha de construcción debe situarse entre los siglos II-I a. C, ya en época romana, aunque se utilizaron técnicas constructivas ibéricas. Se sitúa en la parte baja del pueblo, en una zona de fácil acceso y cuya defensa era importante al estar próxima a un pequeño arroyo. Esta muralla sería el principal elemento defensivo de un poblado ya desaparecido.
La muralla de Ibros también recibe el nombre de "castillo de Ibros", ello es debido a que se siguió utilizando con fines defensivos en épocas posteriores y es posible que en tiempos de la dominación islámica se construyera algún pequeño castillete o torre sobre los restos anteriores. De esa época se encontró una lápida sepulcral fechada en el año 1025 que estaba embutida en la muralla.
A mediados del siglo XVII se le llama castillo y se describe como una construcción muy antigua en la que se ha hundido la habitación, quedando tan solo la muralla y dos torres descubiertas.
Mampostería
Observaciones sistemas constructivo:
Está construida con grandes bloques de piedra arenisca de unos 4 metros de longitud por dos de anchura, que se trabajaron para que encajaran bien unos con otros y para conseguir la horizontalidad en los tendeles. La roca sobre la que se asienta también está trabajada para que tenga más verticalidad.
Elementos arquitectónicos:
Permanecen en pie dos lienzos que conservan aproximadamente 12 y 15 metros de longitud, con una altura que actualmente alcanza los cuatro metros, mientras que su anchura es de unos dos metros.
Estado:
Ruinas Consolidadas
Observaciones de conservación:
Transformado
Titularidad:
Privado
Su fecha de construcción debe situarse entre los siglos II-I a. C, ya en época romana, aunque se utilizaron técnicas constructivas ibéricas. Se sitúa en la parte baja del pueblo, en una zona de fácil acceso y cuya defensa era importante al estar próxima a un pequeño arroyo. Esta muralla sería el principal elemento defensivo de un poblado ya desaparecido.
La muralla de Ibros también recibe el nombre de "castillo de Ibros", ello es debido a que se siguió utilizando con fines defensivos en épocas posteriores y es posible que en tiempos de la dominación islámica se construyera algún pequeño castillete o torre sobre los restos anteriores. De esa época se encontró una lápida sepulcral fechada en el año 1025 que estaba embutida en la muralla.
A mediados del siglo XVII se le llama castillo y se describe como una construcción muy antigua en la que se ha hundido la habitación, quedando tan solo la muralla y dos torres descubiertas.