El telégrafo óptico tuvo un desarrollo tardío en España, de forma que se instaló a mediados del siglo XIX. Las turbulencias, el estado de guerra civil casi permanente y el bandolerismo endémico llevaron a que las estaciones repetidoras estuviesen fortificadas, siendo en realidad pequeños fortines. Esta es la estación nº 28 de la línea Madrid-Valencia, que funcionó entre 1850 y 1855.
Mampostería
Tipo estructura:
Simple
Planta:
Cuadrada
Elementos arquitectónicos:
Casi todas las torres del telégrafo óptico siguen un diseño común, debido al ingeniero Mathé, el padre del sistema en España. Son torres cuadradas, con zócalo elevado de tres pisos. El primero no tiene más aberturas que tres troneras para fusil en cada lado. La puerta está en el primer piso, con acceso con escalera retráctil, haciendo de la torre un verdadero fortín, pues además tenían armas de fuego como dotación estándar. El primero y segundo pisos tienen una ventana cuadrada en cada lado. La máquina de señales se situaba sobre la terraza y se manejaba desde el interior.
Estado:
Ruina Progresiva
Causas del deterioro:
Erosión / Abandono
Titularidad:
Privado
El telégrafo óptico tuvo un desarrollo tardío en España, de forma que se instaló a mediados del siglo XIX. Las turbulencias, el estado de guerra civil casi permanente y el bandolerismo endémico llevaron a que las estaciones repetidoras estuviesen fortificadas, siendo en realidad pequeños fortines. Esta es la estación nº 28 de la línea Madrid-Valencia, que funcionó entre 1850 y 1855.
Información turística:
No Visitable
Observaciones información turística:
Dentro de una finca privada vallada, sólo visible a distancia.
Autor: Pablo Schnell Quiertant Archivo / Depósito: AEAC