Documentado en el año 1040 como propiedad de la canónica de Sant Vicenç de Cardona, en el acta de consagración dada por el obispo de Urgell y vizconde de Cardona. El locativo aparece en el siglo XII, siempre se mantuvo vinculado a la canónica. En el siglo XIV existía. Se encontraba donde actualmente está la población.